viernes, 25 de marzo de 2011

Más cachondeo

No tengo esperanzas. España está en crisis, el gobierno está agotado y la oposición no es alternativa. Que ilusión. Nuestro país vive de los guiris y hasta hace poco de los ladrillos. Estos últimos ya sabemos que se desmoronaron y arrastraron como un tsunami a buena parte de la economía española. ¿Y ahora que hacemos? No somos buenos en nada y vivimos de la caridad de la naturaleza que nos ha regalado sol y playa, y eso que la hemos machacado a base de hormigonazos, talas y alfombrados asfálticos. ¿Como vamos a competir con otros en un mundo abierto y competitivo? Los asiáticos y los indios siempre serán más productivos que nosotros, los alemanes y americanos más innovadores, y los franceses siempre serán un poco mejores que nosotros en todo. No encuentro nuestro nicho en este mundo salvo el happy hour y la sangría. Quizás deberíamos de plantearnos seriamente que no debemos ser un país serio. En los últimos años nos hemos emperrado en ser como nuestros vecinos del norte. Ahora ya tenemos todo reglado, legislado y controlado. ¿Y si rompemos con eso y volvemos al cachondeito? Apostemos con decisión por el turismo y volvamos a ser el país de la alegría, la simpatía y la fiesta. Nunca seremos como los del norte y tampoco seremos como los de Oriente. Nuestro modelo productivo nunca podrá estar basado ni en la industria, ni en la tecnología, ni en el conocimiento. El que aquí funciona es el modelo del pincho de tortilla con una cañita fresquita a la orilla de la playa. En eso nos salimos y no hay quien nos gane. ¿O es que lo hemos olvidado?

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